Para quien ama comer, hacer una lista de las mejores comidas del año es un indicador bastante confiable de lo bueno o malo que fue dicho año. Comer (y cocinar) es un placer al cual uno tiene derecho de disfrutar por lo menos 3 veces al día, por lo tanto, hay más de mil ocasiones en el año en las que uno puede darse un gusto, disfrutar un momento, hacer un espacio para el placer. De esas mil y tantas veces, hay comidas que quedan en el recuerdo por su calidad, por su innovación, el ambiente que las rodeaba, la compañía, o simplemente porque transmitieron algo que va más allá de una simple comida. Este año fue sumamente difícil hacer esta lista, por lo tanto, puedo decir con una sonrisa en la cara, y un estomago saciado, que el 2011 fue un buen año.

10: Pizza de chorizo de hinojo y cebollín. Pizzería Mozza, Los Angeles. Una Pizza puede ser el plato más común del mundo, tal vez uno de los más consumidos, pero cuando se prepara de esta manera, deja a un lado la cotidianidad que la caracteriza. Masa levemente tostada con buenos agujeros del horneada, chorizo de hinojo super aromático, cebollín, y un toque de queso. Perfecta cotidianidad.

9: Kimchi Ramen. Din Din. Caracas. Este año fue el año en el que me terminé de enamorar del Ramen, y justo al lado de mi casa, preparan una versión Coreana con Kimchi. Picante, agrio, burbujeando de calor en una pequeña vasija de barro, comida confort en si máxima expresión.

8: Pan aéreo con panceta ibérica adobada: 41°, Barcelona. El 2011 será recordado en el mundo gastronómico como el año del cierre de El Bulli, pero también el de la apertura de Tickets y 41°, dos iniciativas de Ferrán Adrià con un grupo de inversionistas. Tuve al suerte de ir al 41° apenas abierto, y aunque toda la carta de tapas fue memorable, debo rescatar esta air-baguette crujiente, envuelta en la más rica panceta. Dos finas lonjas de lardo con un sabor ahumado, y especiado con un toque picante.

7: Sanguchito de Chicharrón. La Lucha, Lima. Un sándwich bien hecho puede ser tan rico como la mejor comida gourmet, y ese fue el caso de este “sanguche” de lechón, con su chicharrón bien crujiente, acompañado además de salsa criolla peruana y una batata dulce frita. Cada mordisco fue un “ruch” de sabores perfectamente balanceados.

6: Lengua de Buey. St. John, Londres. Los que me han leído antes conocen mi afición por Fergus Henderson y por la cocina “From nose to tail”. En una visita al St. John este año, probé la lengua de buey, que me recordaba la versión libanesa que preparaba mi mamá. Venía acompañada de hinojos salteados y una salsa a base de perejil y alcaparras. Una muestra que para cocinar bien, no hace falta usar ingredientes y cortes de carme costosos.

5: Causa Antichuchera. Mercado, Lima. Rafael Osterling es tal vez mi chef peruano favorito en la actualidad, y su restaurante Mercado ofrece la cocina peruana de mercado con un toque personal. De todos los platos de la carta (excelentes todos) recuerdo especialmente esta causa, que viene con pesca del día, calamares asados en jugos anticucheros al ají amarillo y ocopa (salsa de ají y una hierba llamada huacatay). Los anticuchos de pescado quemados al carbón dan un toque de complejidad al plato, y otro elemento especial es que la “tapa” inferior de la causa era de batata, mientras que la superior era de papa amarilla, una buena mezcla de dulce y salado.

4: Cerdo Asado, China. Soy fanático del cerdo, y la versión China del cerdo laqueado, jugoso, con su piel crujiente, es uno de mis platos favoritos de todo el mundo, de todos los tiempos. En Guanghzou, capital gastronómica de China, abundan los sitios donde lo preparan a la perfección, y para horror de mi cardiólogo, lo comí casi a diario. Piel crujiente, tostada, algo dulce, carne suave y jugosa, cortados en cuadrados casi perfectos.

3: Pulpo a la Mexicana. Pujol, Ciudad de México. Enrique Olvera es uno de los grandes chefs de América Latina, y su restaurante Pujol es su vitrina. Comer el menú de degustación de Pujol es pasearse por su interpretación de la cocina Mexicana con ingredientes tradicionales de primera. De todos los platos del menú, su Pulpo me dejó impactado. Cocinado para mantener una textura ideal, con el extremo más grueso del tentáculo tempurizado, servido con puntos de salsa de aceitunas verdes y cilantro, y cuadritos de tomate. Las dos texturas del pulpo era como probar dos versiones de un mismo plato, como si el chef no habría podido decidir cual de las dos preparaciones era mejor y decidió salomónicamente prepararlo “mitad y mitad”.

2: Merluza Chilena con berenjenas. Bonito, St. Barth. Siempre fui fiel seguidor de Laurent Cantineaux (además de cliente, amigo y por unos meses, alumno), y en los más de 10 años que tengo comiendo su comida, este pescado es definitivamente una de sus mejores creaciones. Un churrasco de “sea bass” en su punto, berenjenas asadas con un toque oriental y miel de maple, palmitos salteados, pepino, elementos que por separado son divinos, pero juntos alcanzan un nivel celestial. Y como si esto fuera poco, el plato es fue consumido en una terraza con vista en St Barth. Experiencia insuperable.

1: Langostino tempurizado en mandiopan. Maní, Sao Paulo. Helena Rizzo y Dani Redondo no me terminan de sorprender visita tras visita, y este plato, por muy simple que parezca, es de lo mejor que he probado últimamente, y donde la calve son los ingredientes. Un langostino gigante, con la impresión de que está entre crudo y cocido, con un tempurizado crujiente de mandiopan, una versión brasilera del panko, con una hoja amazónica frita. Por platos como este, no concibo pisar Sao paulo sin pasar por Maní aunque sea una vez por visita.
NOTA: Este año hubo muchas comidas memorables, algunas que recuerdo de manera especial pero que no pude incluir fueron una Papada de Cerdo en Biko (México), un Pato Pekín perfecto en el Spring Deer (Hong Kong), de esos que hacen que ningún otro pato te guste ya, Cabrito lechal en Central (Lima), Una hamburguesa con Foie en Burgers & Beer (Miami), acompañada de papas fritas en grasa de pato, una Cabeza de cerdo con lentejas y huevo a medio cocinar en Merotoro (México), y un plato tan simple como sabroso, huevo frito con trufas de Alba en alto (Caracas). Adicionalmente, no incluí ningún plato de gasTROPop en la lista, ya que no me parece apropiado, pues participo en el proceso creativo de los maravillosos platos preparados por mi socio Luis Daniel Rojas. Sin embargo, aun sueño con lo sabores de la Pizza de Foie (gasTROPop 6.5), la interpretación del pabellón como postre, la polvorosa de Pato Pekin (gasTROPop V), y los Pork Belly Buns (gasTROPop Fast Food)